Stablecoins y la Brecha Política Transatlántica: el Futuro de la Gobernanza Global de las Monedas Digitales desde la Perspectiva Estadounidense y Europea

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Washington D.C. – Estados Unidos dio un paso decisivo para definir el futuro del dinero digital al promulgar la ley GENIUS (Guiding and Establishing National Innovation for U.S. Stablecoins) y la Anti-CBDC Surveillance State Act. En conjunto, estos hitos legislativos reflejan un enfoque distintivo estadounidense: fomentar la innovación en stablecoins del sector privado y rechazar los sistemas de moneda digital estatales.

Paralelamente, el proyecto de ley Anti-CBDC Surveillance State Act busca prohibir a la Reserva Federal emitir una CBDC (Central Bank Digital Currency, o Moneda Digital de Banco Central), directa o indirectamente, a particulares, alegando preocupaciones sobre la vigilancia financiera, la programabilidad y la extralimitación gubernamental. Esto convierte a EE UU en el único país del G7 que rechaza explícitamente un modelo de CBDC minorista, en favor de las stablecoins basadas en el mercado como representaciones digitales del dólar.

Las monedas estables respaldadas por moneda fiduciaria son las más comunes y conocidas, ya que están garantizadas por una reserva de una o más monedas tradicionales. Ejemplos notables incluyen Tether (USDT) y Circle (USDC), que están respaldadas por reservas equivalentes a su valor en dólares estadounidenses. Estas dos entidades controlan la gran mayoría de las monedas estables en dólares estadounidenses emitidas actualmente. 

Las stablecoins buscan ser adoptadas como medio de pago para compras en línea, transacciones entre pares, micropagos, remesas y diversas aplicaciones futuras. Además, tienen el potencial de servir como instrumento monetario digital para su integración en aplicaciones basadas en blockchain, como el dinero programable o los contratos inteligentes. La tecnología blockchain permite registrar estas transacciones de manera segura y transparente, creando un historial inmutable que no depende de un intermediario central. Esto permite que las stablecoins se utilicen de manera confiable en entornos digitales, garantizando trazabilidad y seguridad.

Capitalización de mercado de stablecoins
Flujos transfronterizos de monedas estables (miles de millones de dólares)

El enfoque europeo: regulación y soberanía monetaria

Al otro lado del Atlántico, la Unión Europea (UE), a través del Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA) y el proyecto en curso del Euro Digital, está trazando un rumbo muy diferente. Su objetivo es permitir la emisión regulada de monedas estables mientras desarrolla activamente un euro digital respaldado por el banco central, con la finalidad de mantener la soberanía monetaria en un entorno digital y, al mismo tiempo, proporcionar un medio de pago seguro y eficiente para los ciudadanos.

El marco MiCA, vigente desde mediados de 2025, ofrece un enfoque unificado para los criptoactivos, las stablecoins (ART y EMT) y sus emisores. Exige que quienes emiten monedas estables denominadas en euros, incluidos los bancos y las entidades de dinero electrónico, cumplan con estrictas normas de reserva, divulgación y autorización. A diferencia de la ley GENIUS, MiCA no excluye que las stablecoins se consideren instrumentos financieros o dinero electrónico. Además, la UE está impulsando un Euro Digital, una CBDC pública emitida por el Banco Central Europeo, que actualmente se encuentra en su fase legislativa. Este proyecto busca proporcionar acceso público al dinero digital, complementando el efectivo físico en euros y conectando los ecosistemas privados de monedas estables con el dinero de los bancos centrales.

¿Cuáles son las consecuencias de estos distintos enfoques?

Las diferencias entre los enfoques de EE UU y la UE son marcadas y trascendentales, y su divergencia va más allá de lo regulatorio: refleja distintas ideologías sobre el futuro del dinero. Mientras EE UU busca limitar el control estatal, maximizar la innovación y consolidar la primacía global del dólar mediante monedas estables privadas, Europa aspira a preservar la soberanía monetaria, proteger a los usuarios y consolidar la innovación dentro de la arquitectura financiera existente.

La nueva legislación estadounidense restringe el acceso a las monedas estables extranjeras, por lo que los tokens denominados en euros podrían enfrentar barreras de acceso a este mercado. Esto podría consolidar el liderazgo del dólar en los pagos digitales y marginar al euro en los ecosistemas globales de stablecoins. La falta de marcos regulatorios armonizados puede obstaculizar la interoperabilidad global. 

En este sentido, sería importante que las autoridades europeas promuevan marcos de reconocimiento mutuo que permitan a los emisores de monedas estables en euros cumplir con las normas estadounidenses mediante acuerdos bilaterales. Estos marcos deberían alinearse tanto con las infraestructuras técnicas y legales (protocolos de contabilidad, estándares de mensajería, intercambio de datos contra el blanqueo de capitales y fomento de la participación pública, etc.) como con los corredores piloto que se ajusten con los principios de las leyes MiCA y GENIUS.

Dicho esto, es importante destacar que también existen riesgos asociados a la privatización del dinero digital siguiendo el enfoque estadounidense. Como se mencionó, la mayoría de las stablecoins con sede en EE UU han sido emitidas por dos empresas, y ahora grandes instituciones financieras, como JP Morgan Chase, están siguiendo su ejemplo.

En conclusión, la introducción de las monedas digitales es quizás el avance más importante en la economía monetaria de la última década. En esta nueva fase de globalización monetaria, la soberanía digital, la apertura financiera y la interoperabilidad regulatoria transfronteriza definirán a los ganadores y los rezagados. Las decisiones que se tomen en Washington, Bruselas y Pekín durante los próximos meses podrían moldear la infraestructura monetaria de las generaciones venideras.

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Sobre el autor: Carlos Sánchez Reboiro trabaja como especialista global en finanzas digitales para IFC, el brazo de inversión privado del Banco Mundial, donde impulsa estrategias de finanzas digitales para expandir la inclusión financiera en mercados emergentes de todo el mundo. Es un experimentado profesional de la inversión con una década de experiencia en el sector financiero, donde ha liderado inversiones pioneras en empresas tecnológicas y fondos de capital riesgo en Asia, África y América Latina, promoviendo el desarrollo de sistemas financieros sostenibles. Carlos cuenta con dos maestrías en política públicas y gestión de empresas internacionales y formación especializada en venture capital, inteligencia artificial, desarrollo económico y finanzas descentralizadas.

Datos de contacto:

  • Personal e-mail: carlosanchezr@10gmail.com  

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