EU Defence Readiness Roadmap 2030: Europa invita a Rusia a aplazar su invasión hasta 2030

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El plan incluye iniciativas para abordar las brechas de capacidades de los países en todas las áreas que engloba la defensa: defensa aérea y antimisiles; habilitadores estratégicos; movilidad militar; sistemas de artillería; ciber, IA y guerra electrónica; misiles y munición; drones y antidrones; combate terrestre; y ámbito marítimo. También contempla cuatro proyectos insignia iniciales de preparación europea, ampliables en el futuro: la Iniciativa Europea de Defensa contra Drones, la Vigilancia del Flanco Oriental, el Escudo Aéreo Europeo y el Escudo Espacial Europeo.

La “defensa europea” como tal apenas ha existido durante muchos años. Más allá del control de fronteras de la Unión Europea (UE), de misiones de paz conjuntas alrededor del mundo o el artículo de los tratados —similar al de la OTAN— que compromete a los países miembros a responder si uno de ellos es atacado, poco más había. Es decir, el punto de partida no es especialmente sólido: ni en el plano regulatorio y competencial, ni en el operativo, ni en el financiero o de inversión.

En lo financiero, es evidente que Europa despriorizó durante demasiados años las inversiones en defensa, confiando en la protección y la supremacía tecnológica de su aliado estadounidense. Con Trump en la Casa Blanca (¿o Casa Dorada?), ese supuesto se desvaneció y Europa ha tenido que ponerse las pilas: lo que promete el nuevo Readiness 2030 no es barato y requiere dinero, mucho dinero. La Defence Readiness Roadmap 2030 estima que el reto es demasiado grande para que lo asuma solo el sector público, de modo que la mayor parte de la inversión deberá venir del sector privado. La idea es movilizar financiación mediante incentivos de coinversión público-privada, mayor agilidad burocrática (para permisos de construcción o exportaciones) y facilidades para prestar e invertir en defensa. En concreto, el documento señala que la UE ayudará a movilizar hasta 800.000 millones de euros para gasto en defensa, incluidos el programa SAFE – Security Action for Europe de préstamos para armamento por 150.000 millones, el Programa Europeo de la Industria de Defensa por 1.500 millones —aún en negociación—, el Fondo Europeo de Defensa y, una vez se adopte en 2027, el próximo marco financiero plurianual del bloque. Movilización astronómica de dinero, teniendo en cuenta que hasta antes de ayer no existía siquiera un Comisario de Defensa.

En conclusión, se trata de un plan ambicioso y bien orientado, cubriendo las áreas que más urgen, pero con plazos lentos y la incógnita de si los Estados miembros serán capaces de ejecutarlo. Se puede decir que Europa se pone las pilas en materia de defensa “para mantener la paz”, centro del proyecto europeo, y ser creíble en términos de disuasión frente a otros actores. Eso sí, pide amablemente a sus enemigos que no la invadan hasta 2030: tardará un poco en llegar a esas capacidades objetivo disuasorias. Confiemos en llegar a esa fecha vivos y hablando español, y no ruso.

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Sobre el autor: Gonzalo Arana es director en Oliver Wyman, en el departamento de Gobierno, Defensa y Servicios Financieros. Gonzalo posee un MSc en Economía y Finanzas por la UNAV-IESE Business School, un MBA por INSEAD y un MC/MPA por la Harvard Kennedy School. Además de su labor en Oliver Wyman, es actualmente senior fellow en EsadeEcPol y hasta septiembre de 2025 investigador visitante en el Growth Lab de Harvard, donde investiga sobre crecimiento sostenible.

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