Existen muchos estudios sobre el impacto que tienen megaeventos como las Olimpiadas o un Mundial de fútbol en la imagen del país que acoge tales acontecimientos. Evidentemente, el ser anfitrión de un evento de esta categoría convierte al país en el centro de atención a nivel internacional y ofrece una plataforma inigualable para proyectar sus prioridades, sus cualidades y su imagen país. Las ciudades anfitrionas, en concreto, son las que concentran el impacto de estos grandes eventos, tanto en el ámbito económico como el turístico, en la infraestructura de la urbe, y en su reputación a nivel internacional. En España se conocen bien los ejemplos de 1992, los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal en Sevilla, los cuales consolidaron la imagen de España como una democracia moderna a los ojos de miles de asistentes que lo experimentaron de primera mano y de millones de espectadores que prestaron atención desde sus casas en todo el mundo. Pero hoy, vengo a hablar del caso de Atlanta.
Atlanta, una ciudad convertida en escaparate internacional
Atlanta, capital del estado de Georgia (EE.UU.) con una población metropolitana de más de 5 millones de habitantes y con el aeropuerto más transitado del mundo, es hoy reconocida por ser una de las ciudades anfitrionas de la Copa Mundial de la FIFA de 2026, que empezó este mes de junio. En los últimos meses, la ciudad de Atlanta se ha convertido en un centro diplomático, involucrando en reuniones y programación relacionadas con el Mundial a todo tipo de actores gubernamentales—desde líderes locales y municipios extranjeros hasta embajadas y organizaciones internacionales. Como sede del Mundial, Atlanta acoge ocho partidos —incluida una semifinal—, un FIFA Fan Festival y, por primera vez en la historia de la Copa Mundial de la FIFA, una Casa España.
Hace 30 años, Atlanta acogió a todos los países que participaron en los Juegos Olímpicos de 1996. Durante unas Olimpiadas, la ciudad anfitriona se llena de visitantes extranjeros de todas las nacionalidades. Pero durante un Mundial, la ciudad no recibe a todos los asistentes de la competición, sino principalmente a aficionados de los países cuyas selecciones juegan en esa sede. En el caso de Atlanta, su diplomacia pública va dirigida al mundo y a todos los que quieran visitarla, pero es previsible que buena parte de los turistas sean seguidores de equipos como Marruecos, República Checa, Arabia Saudí o España, ya sea por su nacionalidad o por su afinidad con estas selecciones.
Una semana en la que Atlanta habló español
En el sorteo de partidos de la Copa Mundial de la FIFA de este año aprendimos que la Selección Masculina de Fútbol de España tendría la suerte de poder jugar sus dos primeros partidos de la fase de grupos en la misma sede, Atlanta, lo cual constituye el 25% de partidos del Mundial que se juegan este año en la ciudad. Con la incertidumbre que conlleva la preparación de un campeonato de este tipo, —sin saber cuántas rondas vamos a pasar, en qué sedes vamos a jugar en un futuro o incluso qué días—saber que La Roja iba a jugar dos veces en la misma ciudad en la misma semana era un regalo. Así pues, tanto la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) como la Embajada de España en Estados Unidos, entre otras instituciones españolas, aprovecharon la ocasión para llevar su programa de diplomacia pública a Atlanta, una ciudad con mucho potencial tecnológico y económico que no cuenta con una gran presencia española.
Aunque lo más común sería hacer un estudio del impacto del Mundial en Atlanta como ciudad anfitriona, si tuviéramos la oportunidad de realizar un estudio de la imagen de España en Atlanta, ¿qué dirían las encuestas? ¿Cuántas ciudades de España o cuántos jugadores de la Selección sabrían nombrar los atlanteños? ¿Qué opinión tendrían de nuestros ciudadanos, líderes, profesionales, o deportistas? ¿Cuántos de ellos planificarían sus próximas vacaciones en España?
Tengamos en cuenta que durante los 10 primeros días del Mundial la presencia española en Atlanta fue notable. Como sede de los dos primeros partidos de la Selección Absoluta, la RFEF aprovechó la ocasión para montar un lugar de encuentro para aficionados —tanto para visitantes españoles como para locales estadounidenses— que no sólo abrió los días de partido. Casa España abrió sus puertas diariamente del 13 al 21 de junio ofreciendo un espacio de reunión y de ocio que contaba con una programación muy diversa incluyendo charlas con la NFL, la celebración del Día de la Tapa, actuaciones de flamenco, y demostraciones de paella. Este último evento fue una iniciativa de la Embajada de España, quien llevó a tres chefs españoles de alto nivel para hacer demostraciones de paella por toda Atlanta, tanto en Casa España como en el festival local Beltline Fest o en la Universidad de Georgia Tech. Esta universidad, la más reconocida de Atlanta, apoyó la causa española con más hincapié quizás porque su presidente es el español Ángel Cabrera. Además de la clase magistral de paella para un público académico, la universidad también acogió la exposición Spain and Hispanics in the Independence of the USA en honor al 250.º aniversario de la independencia de Estados Unidos, en la cual se destacan 16 figuras españolas e hispanas que contribuyeron a la Guerra de la Independencia, como por ejemplo el ciudadano honorario de Estados Unidos y antiguo gobernador de la Luisiana española, Bernardo de Gálvez. Otras instituciones españolas apostaron por seminarios o mesas redondas de alto nivel con presencia española para aprovechar el impulso del Mundial a la visibilidad de España.

Una huella que permanece
Pero la presencia española no fue efímera ni transitoria. Aunque los partidos de España en Atlanta ya se hayan jugado, el equipo de fútbol americano de la ciudad, los Atlanta Falcons, vienen a verse las caras contra los Cincinnati Bengals este noviembre en Madrid, en el Santiago Bernabéu. Muchas de las conversaciones y reuniones que tuvieron lugar en estos eventos propiciaron conexiones y posibles inversiones en ambas direcciones. Más tangiblemente, desde la inauguración de Casa España, los ciudadanos de Atlanta van a poder disfrutar siempre que quieran de la huella que España dejó cuando jugó en su ciudad. En el South Downtown se encuentra uno de los murales más emblemáticos de la Selección, donde han quedado reflejados entre la ciudad de Atlanta los mayores representantes y mejores momentos de La Roja, desde el primer mundial que jugó España hasta la actualidad, pasando por el inolvidable gol de Iniesta. Por si fuera poco, la ciudad de Málaga ha dejado otra marca permanente a pocos metros del estadio por donde pasan miles de aficionados con un mural que converge ambas ciudades y grita Málaga Loves Atlanta.

Si bien la trayectoria de España en este Mundial aún no ha terminado, sabemos que según el camino que nos ha tocado no volveremos a jugar en Atlanta. Eso sí, el recuerdo que nos llevamos de la buena acogida de la ciudad, del apoyo de los aficionados de La Roja que viajaron de todas partes del mundo, de la peregrinación de los españoles al estadio en días de partido, de ese primer gol de Lamine Yamal en el Mundial y ese 4-0 contra Arabia Saudí, no tiene precio. Así pues, me pregunto… ¿si Atlanta nos ha dejado tal marca, qué impacto hemos tenido nosotros en la gente de Atlanta?
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Carla Cabrera Cuadrado

Sobre la autora: Carla Cabrera Cuadrado es especialista en diplomacia pública y comunicación internacional, con experiencia profesional y académica en España, Europa y Estados Unidos. Actualmente es Oficial de Diplomacia Pública en la Embajada de España en Estados Unidos y doctoranda en la Universidad de Valencia. Ha sido investigadora visitante en Georgetown University y completó su Máster en Comunicación Intercultural en American University gracias a una beca Fulbright. Carla es autora del libro Cómo Vivir a Base de Becas y cuenta con publicaciones académicas en revistas como Place Branding and Public Diplomacy, Journal of Public Diplomacy, o Communication & Society. Pertenece al Public Diplomacy Council of America (PDCA) desde 2019 y es socia de la Spanish Public Policy Network (SPPN) desde su fundación.

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